No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Obra acabada, maestro al pozo.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Donde lloran esta el muerto.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
A carne de lobo, hambre de can.
El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Cada dueño tiene su sueño.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
A donde va encuentra un problema
El que no te conozca, que te compre.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Más vale oler a asno que a muerto.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
A casa de tu tía, entrada por salida.
La cortesía exige reciprocidad.
Entre menos burros, más choclo.
Por Santa Marina siembra tu nabina; yo que lo sé, por San Bartolomé.
El amor todo lo iguala.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
No da un tajo ni en defensa propia.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Tu hablar te hace presente.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.