Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Ni agradecido ni pagao.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
No hay peor tienda que la vacía.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El pez muere por su propia boca.
Ajo dulce no hay.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Hacer una cosa en un avemaría.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El que quiera honra, que la gane.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Para el postrero no hay cuchara.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Qué pacaya te echaste encima!
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Mientras dura, vida y dulzura.
Esto es de rompe y rasga.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Donde humo sale, fuego hay.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Al endeble todos se le atreven.
El que tiene es el que pierde.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Al ingrato con la punta del zapato.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.