No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Boñigas hacen espigas.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
A padre avaro, hijo pródigo.
Emprestaste, perdiste al amigo.
El perro con rabia, de su amo traba.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Donde mores no enamores.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Dame gordura, darte he hermosura.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Pobre pero honrado.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Ser el último orejón del tarro.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Cabrito, ganso y lechón, de la mano al asador.
La primavera la sangre altera.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Algo es el queso, pues se da por beso.
A burlas, burlas agudas.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Ve delante cuando huyeres.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
La ocasión es la madre de la tentación.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Más chuletas y menos servilletas.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.