Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
El miedo no anda en burro.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Lo poco, nunca dio mucho.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Tarde piaste pajarito.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Lo que no mata engorda.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Me cayó como patada en la guata.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Por mucho pan nunca es mal año.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Es agua derramada.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Malos humores salen con buenos sudores.
El pecado te acusa.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
A lo que no puedas, no te atrevas.
La gallina de mi vecina siempre es más gorda que la mía.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Ya se murió el emprestar, que le mató el malpagar.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
El que muda de amo, muda de hado.
Las obras, con las sobras.