Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Donde no hay mata, no hay patata.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Ave que vuela, a la cazuela.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Do se saca y no se pon, pronto se le ve el hondón.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
El agua fresca se bebe en jarro.
El interés tiene pies y yo también.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Mayo frío, año de mucho frío.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Más vale loco que necio.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Volverse la albarda a la barriga.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
A cada paso, un gazapo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Buscarle la quinta pata al gato.
Mediado enero, mete obrero.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
A lo hecho, pecho.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
En San Antón, calabazas al sol.
Irse con la soga entre los cachos.