El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
El que ganó y calló, hizo lo que debió.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
En cualquier sitio se cuecen habas.
Da y ten, y harás bien.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
No dar pie con bola.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
No dejar títere con cabeza.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
El cantar, alegra el trabajar.
Bueno de asar, duro de pelar.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Jugarse hasta la camisa.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
La voz del asno no pasa del tejado.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Harto da quien da lo que tiene.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Al higo por amigo
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Hacer un hueco para tapar otro.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Las sueños, sueños son.
Buena es la costumbre en el bien.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Remienda tu sayo y te durara otro año.