Gran tormenta, a los débiles amedranta.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
O Cesar, o mierda.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Tanto ganado, tanto gastado.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
A secreto agravio, secreta venganza.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Los duelos con pan son menos.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Pocas palabra y muchos hechos.
El juego destruye más que el fuego.
El que mucho habla, mucho yerra.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
A causa perdida, mucha palabrería.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Más mato la gula que la espada.
La manda del bueno no es de perder.
En tiempo de campaña, apaña.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Las armas, el Diablo las carga.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Sacar las castañas del fuego.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.