El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
De casa del abad, comer y llevar.
Saber es poder.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Quien debe y paga, no debe nada.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Reino dividido, reino perdido.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Cuerpo descansado, dinero vale.
En guerra los estados, los libros cerrados.
Borrón y cuenta nueva.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Querer es poder.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
La necesidad carece de ley.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Dos es compañía, tres multitud.
Buena fama, hurto encubre.
El que hace la ley, hace la trampa.
A cada rey su trono.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Palabra dada, palabra sagrada.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
La unión hace fuerza.
Breve habla el que es prudente.
El hombre pone y la mujer dispone.
A Dios, lo mejor.
Buena madera, buen oficial espera.
Abogacía que no zorrocía.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Justicia y no por mi casa.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.