Más vale la seguridad, que la policía.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
Voz del pueblo, voz de Dios.
Ruego de Rey, mandato es.
El trabajo y la economía son la mejor lotería.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Es ley la que quiere el rey.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Casa de mantener, castillo de defender.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Para buena vida, orden y medida.
Cual es el rey, tal es la ley.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
También los secretarios echan borrones.
Dar el consejo y el vencejo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Industria, riqueza, ocio y pobreza, una familia entera.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
A buenos ocios, malos negocios.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Cuando se escapó el consejo, vino el consejo.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Costumbre hace la ley.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Nobleza obliga.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Orden y contraorden, desorden.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Alcalde tonto, sentencia pronto.