Juan Segura vivió mucho años
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Donde entra la cabeza, entra la cola
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Escucha tu corazón... que sabe.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Bien ama quien nunca olvida.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Ignorante malo, mucho daño hace.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Existen 40 tipos de locura, y uno de sentido común.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Dios nos coja confesados.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
El que tiene capa, escapa.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Con otra idea llegaron a la aldea.
De pequeños principios resultan grandes fines.
La puerca tira del tapón
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
La belleza más divina, también defeca y orina.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Bueno está lo bueno.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Cada gorrión tiene su corazón.
A cada santo le llega su día.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.