Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
La ciencia no se asimila por debajo de la axila.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
A lo que no puede ser paciencia.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Los dioses ayudan al que trabaja
No creó Dios al burro para músico.
No gastés pólvora en chimancos.
No falta de que reirse.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
La cara del santo hace el milagro.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
La ignorancia es abuela del saber.
El mirón, ¡chitón!.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
El corazón no habla, pero adivina.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
De pico, todos somos ricos.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.