Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Perros y gatos, distintos platos.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
No está la carne en el plato por falta de gato.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
No hay gato que no tenga uñas.
Variante: Si hay trato, pueden ser amigos el perro y el gato.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
El gato escaldado, del agua fría corre.
No me quieras dar gato por liebre.
Hijo de tigre: tigrillo.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Quien le quita un pelo a un gato, no le hace ningún maltrato.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
Buscáis cinco pies al gato, y no tiene más que cuatro, que cinco son con el rabo.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Gato escaldo del agua fría huye.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Se defiende como gato panza arriba.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
De casta le viene al galgo.
El mirón, ¡chitón!.
La presa que robó el gato, no vuelve jamás al plato.
No hay que buscarle tres pies al gato.
De cualquier maya sale un ratón.
Más corre un galgo que un podenco.