Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Todo tiene un fin.
El que corre mucho se cae de panza y el que no corre no alcanza.
Más fea que una patada en la canilla.
Mucho saber, menos ignorar es.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Como la espada, así la vaina.
Hasta lo que no come le hace daño.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
No caben dos pies en un zapato.
El que se va no hace falta.
En cada tiempo, su tiento.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Más da el duro que el desnudo.
Haz el mal y guárdate.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Al hijo de tu vecino límpiale el moco y métele en casa.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Refranes y consejos todos son buenos.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Quien ríe y canta su mal espanta
No hay urraca sin mancha blanca.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
A más beber, menos comer.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
No vengo a descubrir el hilo negro.