La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
La fortuna es madrina de los necios.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Cada pardal a su espigal.
Noviembre caliente, mayo helado.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Mal huye quien a casa torna.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
El llanto es el privilegio del hombre.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Quien ama, teme.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Y vuelta la burra al trigo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
El buen hijo a su casa vuelve.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Tumbando y capado.
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Solo como Adán en el día de la madre
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Hay quien no ve su camino.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Ver para creer.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.