Quien no llora, no mama!
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
El agua tiene babosas.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Buey que rumia, nada le duele.
El que nació para caballo tiene que morir pastando.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
El que nada tiene, nada vale.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Está como agua, para chocolate.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Cada gusto cuesta un susto.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
No es nada, que del humo llora.
Harto ayuna quien mal come.
Camino malo se anda ligero.
Cabello crespo, calvo presto.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Más vale tuerta que muerta.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
El que del campo viene, cenar quiere.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
El amor enseña a los asnos a bailar
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
No hay pescado como el cerdo.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Dar una fría y otra caliente.
Jugar la última carta.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.