La belleza está en los ojos de quien mira.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Ave que vuela, a la cazuela.
Mal caso para un médico cuando el médico del paciente tiene la gota.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Lo raro es caro.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
No hagas bien sin mirar a quien.
Socorro tardío, socorro baldío.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Las boñigas de los caballos no son higos
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Lo bien hecho bien parece.
Mira la peseta y tira el duro.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Son como uña y mugre.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Ese no pega ni un timbre.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Difama, que algo queda.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Bien vivió quien bien se escondió.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Mucho apretar, listo aflojar.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Jugarse hasta la camisa.
Atender y entender para aprender.