Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Dar la última mano.
Fue a un concurso de tontos y lo perdió por tonto.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Hacerse el sueco.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Con el callar, vencerás.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
De lo perdido, lo que aparezca.
Quien bien siembra, bien coge.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Hacer pinitos.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Para pelear se necesitan dos.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Quien prestó, perdió.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Lo que siembres, recogerás.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Alabar y callar para medrar.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Mal ganado es de guardar doncellas y mozas para casar.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
A causa perdida, mucha palabrería.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Ara bien y cogerás trigo.
Hacerse la boca agua.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
No fío, porque pierdo lo mío.
Para lograr buen tocino, hay que engordar al cochino.