Comprar a alforjas y vender a onzas.
La cabra siempre tira al monte.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
No hay linaje sin putas ni muladar sin pulgas.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
Donde hay hambre no hay pan duro.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Puta y fea, poco putea.
El amor enseña a los asnos a bailar
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Dios los cría y ellos solos se juntan.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
En almoneda, ten la boca queda.
Hacerse el de la oreja mocha.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Con la cuchara que escojas, con aquella comerás.
Hacer favores, empollar traidores.
Con pelito... no hay delito.
El buey solo bien se lame.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
A la vejez, viruelas.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Juego y paseo, solo para recreo.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
A la virtud, menester hace espaldas.