El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Gastalo en la cocina y no en medicina.
Aún no asamos y ya pringamos.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Tiene más vida que un gato.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Gato con cascabel no caza ratón.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Con malas comidas y pésimas cenas, pierdes las carnes y se te notan las venas.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
¿Usted qué come que adivina?
A un asno, bastale una albarda.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Pastelero a tus pasteles.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
A la hija mala, dineros y casalla.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Quemar la casa para cazar el ratón.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
De mi maíz ni un grano.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.