Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Llámala puta, pero no la llames fea.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Vino tinto con la vaca, y blanco con espinaca.
Bella por fuera, triste por dentro
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Guagua que llora mama.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
A cada cerdo le llega su San Martín.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Alábate pato que mañana te mato.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
Chica centella gran fuego engendra.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Donde hay carne, hay hermosura.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
A cama chica, echarse en medio.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
A la mula vieja, alivialé la reja.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
A pan duro, diente agudo.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Dama tocada, dama jugada.
Achaque el viernes por comer carne.
Garrapata en lana, si no muere hoy morirá mañana.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Buscarle la quinta pata al gato.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.