Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El hombre apercibido medio combatido.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Orejas de burro.
La Justicia entra por casa.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
No oigo, soy de palo.
Del mirar nace el desear.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Hoy arreboles, mañana soles.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
No hay como la casa de uno
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Entre col y col, lechuga.
De padres bocois hijos cubetas.
Cada cual decía del amor que tenía.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Quien te quiere, no te hiere.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
El pollo de enero a San Juan es comedero.
Boca sucia no habla limpio.
Enero y Febrero desviajadero.
Más tira coño que soga.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
De esas pulgas, no brincan en mi petate.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
A donde las dan, allí las toman.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Hacer de un camino, dos mandados.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Ládreme el perro y no me muerda.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Lo que no nos une, nos mata.