Refran viejo, nunca miente.
El río pasado, el santo olvidado.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Te quiero Andrés, por el interés.
muero Marta, y muero Harta.
La manzana podrida pudre a las sanas.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Cántaro roto para tiesto vale.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
El muerto delante y la griteria atrás.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
A los enemigos bárreles el camino.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Huye del peligro y no caerás en él.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El vino, de la verdad es amigo.
Nunca falta un borracho en una vela.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Es más entrador que una pulga.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Más fea que un carro por debajo.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Este navega con banderita de pendejo.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Arrieros somos y en el camino andamos.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.