Interés, cuánto vales.
¿No querías caldo?, pues toma tres tazas.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Hay ropa tendida.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Por los reyes, el hielo y la nieve crecen.
A barbas honradas, honras colmadas.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Agua hervida es media vida.
Variante: Caga más un buey que cien golondrinas.
Las penas, o acaban, o se acaban.
La fuerza vence, la razón convence.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
El borracho, de nada tiene empacho.
Nuestro gozo en un pozo.
Mi secreto, en mi pecho.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Jugar a las cartas vistas.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
De buen caldo, buenas sopas.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Llegar y besar el santo.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
No hay atajo sin trabajo.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Ruibarbo y azafrán, de amarillo tiñen la orina natural.