A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Al amo comerle y no verle.
El que bien vive, harto letrado es.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Aún no asamos y ya pringamos.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Puerta de villa, puerta de vida.
La Luna de Enero y el amor primero.
A lo que no puede ser paciencia.
Al agradecido, más de lo pedido.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Daca el gallo, toma el gallo, quedan las plumas en la mano.
Presto se va el cordero como el carnero.
Donde no hay, pon y encontrarás.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
El que come y canta, pronto se atraganta.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
De refrán y afán pocos se librarán.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Deja que el buey mee que descansa.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Quien mocos envía, babas espera.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
No dar pie con bola.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Agua de manantial, no hay otra igual.
Ahogado el niño tapan el pozo.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Es más terco que una mula.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Cada uno halla horma de su zapato.