A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Árbol que no frutea, bueno es para leña.
Las armas, el Diablo las carga.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
A gran seca, gran mojada.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
El diablo es puerco.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
El que fía, o pierde o porfía.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Este es carne de cañón.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Leña verde no ahuma, pero ennegrece.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
El ceremonial es el humo de la amistad
El que fácilmente se enoja, hace locuras.
Día de agua, taberna o fragua.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
A liebre ida, palos al cubil.
Pies fríos, corazón caliente.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Muchos Trueno y nada de auga.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.