Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Hombre refranero, medido y certero.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Está como abeja de piedra.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Acúsole porque pisó el sol.
Al que le venga el guante que se lo calce.
El cebo oculta el anzuelo.
Palabras sin obras, barato se venden.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Como chancho en misa.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
Burro apeado no salta vallado.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Bien o mal, junta caudal.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Al pobre el sol se lo come.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
Casa hecha y mujer por hacer.
La familia pequeña, vive mejor.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
Del uso viene el abuso.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
El sol sale para justos y pecadores.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Si culo veo, de culo me da deseo.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Palabra dicha, no tiene vuelta.