Si un árbol cae, plantas otro.
Bien predica el ayunar el que acaba de almorzar.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Una maravilla, con otra se olvida.
Al que le pique, que se rasque.
Hay que sufrir para merecer.
Escoba nueva, barre bien.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Vale más tomar agua con un amigo que néctar con un enemigo
Es mejor gastarse que enmohecerse.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Al amo comerle y no verle.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Por San Miguel se cata la miel.
El pez grande se come al chico.
El que tiene sed, busca agua.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
La virtud ennoblece.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
El que más come, menos come.
Beber con medida alarga la vida.
El comer, es maestro del beber.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Cada gusto cuesta un susto.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Buena razón quita cuestión.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Burro cansado, burro empalmado.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Cada pez en su agua.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Pan no mío, me quita el hastío.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Al pan duro, duro con ello. Y al pan caliente, con aceite.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Pescar en río revuelto.
Calumnia, que algo queda.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Barba roja, mucho viento porta.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Pedir las perlas de la virgen.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
El que no cojea, renquea.