Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
En el camino se enderezan las cargas.
La intención hace la acción
De sol de tarde, Dios te guarde.
Para buena vida, orden y medida.
Toma después de la sopa un buen trago, y ríete de médicos y boticarios.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Riña de amantes, agua referescante.
Lo que no se conoce no se apetece.
Ante la duda, abstente.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Juego de manos, rompedero de ano.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Dios nos coja confesados.
Haber de todo, como en botica.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Hacerle a uno la pascua.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Nada necesita quien tiene bastante.
El vino más bueno, para quien no sabe mearlo, es un veneno.
Mejor prevenir que lamentar.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
El que llega tarde, no bebe caldo
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
No hay pero que valga.
Sin virtud poco vale la salud.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.