Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
La fantasía es la primavera del alma
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Sarna con gusto no pica.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
No saber una jota.
El que la sigue la consigue.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Quemar la casa para cazar el ratón.
El hombre se casa cuando quiere y la mujer cuando puede.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Jugar a dos barajas.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
Antes que el deber está el beber.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Carne a carne, amor se hace.
Cada uno se apaña según tiene maña.
No saber ni torta.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
A caballo grande, grandes espuelas.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Cada uno canta como quiere.
Vivir juntado es igual que casado.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.