Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Dinero guardado, barco amarrado.
Cazador, mentidor.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
De casta le viene al galgo.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
En casa del herrero, asador de madero.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Come santos, caga diablos.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Camino malo se anda ligero.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Carne en calceta, para quien la meta.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Se llena antes el ojo que el papo.
Mira la peseta y tira el duro.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Abril llovedero, llena el granero.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
A fullero viejo, flores nuevas.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Hortelano tonto, patata gorda.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
El veinte de Enero, San Sebastián el primero.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
El movimiento se demuestra andando.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El diablo es puerco.
Al loco y al aire, darles calle.