Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Quien aprisa asa, quemado come.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Más vale callar que con borrico hablar.
Siempre hay un roto para un descosido.
De la esperanza vive el cautivo.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Fingir no es mentir.
Quien vale mucho hace mucho.
Julio calorero, llena bodega y granero.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Cual andamos, tal medramos.
El cerdo siempre busca el fango.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Son como uña y mugre.
Hablen cartas y callen barbas.
Al roble no le dobles.
Aseada aunque sea jorobada.
Hijo de tigre: tigrillo.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Indio con puro, ladrón seguro.
Molino cerrado, contento el asno.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Redondear la arepa.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Irse a chitos.