Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Interés, cuánto vales.
Intimidades, solo en las mocedades.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
En el medio está la virtud.
La fortuna a los audaces ayuda.
Amar sin padecer, no puede ser.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
La vida es así, y el día es hoy.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Bendita la casa que a viejos sabe.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Viendo al payaso, soltando la risa.
El que no ama, no se desilusiona.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
En largos caminos se conocen los amigos.
Bien o mal, casado nos han.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Abril, lluvias mil.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Malos humores salen con buenos sudores.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
La esperanza es lo último que se pierde.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El sol siempre reluce.