No hay refrán que no sea verdadero.
El que apura su vida, apura su muerte.
Los dioses ayudan al que trabaja
No tientes al diablo que lo veras venir.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
En Febrero mete obrero, que pan te comerá, pero buen trabajo te hará.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
El corazón del justo, piensa para responder.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Casa sin madre, río sin cauce.
El amor reina sin ley
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Y vuelta la burra al trigo.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Pueblo chico infierno grande.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
La necesidad hace parir hijos machos.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Donde ajos ha, vino habrá.
El que trabaja, no come paja
A la pereza persigue la pobreza.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.