Quien la haga que la pague.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Más ordinario que una monja en guayos.
Ponerse la tapa en la cabeza
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
El allegar no es por mucho madrugar, sino por mucho trabajar y poco gastar.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Cartas cantan.
El buen mosto sale al rostro.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Quien no arrisca, no aprisca.
El amor vence todo.
A burra nueva, cincha amarilla.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
La prisa será tardar.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
No hay caldo que no se enfríe.
Según es el dinero, es el meneo.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
La cabeza blanca y el seso por venir.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El que canta y danza se agita y no avanza.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Andar con pies de plomo.
El amor no quiere consejo.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.