Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Hablando mal y pronto.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Más chulo que un ocho.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Con putas y bretones pocas razones.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Más vale bueno que mucho.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
No hay fiera más fiera que el que ingrato sea.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
La mano que no puedes morder, bésala.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
El que bien te quiere te hará llorar.
Lo que ha de ser, va siendo.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Fingir no es mentir.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
El que porfía mata venado.
Difama, que algo queda.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Cada agujetero alaba sus agujetas.