Nadie querría para sí.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
De persona palabrera, nunca te creas.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Otro gallo le cantara.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Habiendo don, tiene que haber din.
El que anda en silencio, cazar espera.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Dinero de canto, se va rodando.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Si prometes y no das, mal vas.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Quien calladamente arde, más se quema.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
El hombre es un animal de costumbre.
A nadie le amarga un dulce.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Más vale callar que con borrico hablar.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Años de nones, muchos montones.
Lo hermoso, a todos da gozo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Dame venta y te daré cuenta.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Toma y daca.
O la bebes o la derramas.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Bragueta abierta pájaro muerto.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
A cada puerta, su dueña.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.