De ninguno seas muy compañero.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Al pez, una vez.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
La mujer es gente en la letrina.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Cara de beato y uñas de gato.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Sayo grande, tapa mucho.
Quien mucho da mucho recibe.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Le debe a cada santo una vela.
El que espera desespera.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Sayo que otro suda, poco dura.
Dale con que va a llover.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Esquílalas pero no las desuelles
Arena y cal encubren mucho mal.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Primero la obligación y luego la devoción.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Boca sucia no habla limpio.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Peso y medida, alma perdida.
Boca con duelo, no dice bueno.
Más da el duro que el desnudo.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.