Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Casarás y amansarás.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
El agraviado, nunca desmemoriado.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Año de nieves, año de bienes.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Amor con amor se paga.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
El flojo trabaja doble.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Voy a ir hacer un mandado.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Gente de navaja, poco trabaja.
Hermano mayor padre menor.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
A cazuela chica, cucharadica.
Cada gusto cuesta un susto.
Moza franca, bien juega el anca.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
No muerdas la mano que te da de comer.
Zapatero a tus zapatos.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Dar una fría y otra caliente.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Feo, pero con suerte.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El que calla, otorga.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.