Gastalo en la cocina y no en medicina.
Alma sin amor, flor sin olor.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Boda sin borracho tenla a milagro.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Santo que mea, maldito sea.
Si quieres que reine la paz en el mundo debes tener paz en tu hogar; y para que la paz reine en tu hogar, debes primero vivirla en tu corazón.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Hay que hacer de tripas corazones.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Febrero, cebadero.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Por el becerro se amansa la vaca
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El amor iguala a los que se aman.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Copas son triunfos.
A chico pié, gran zapato.
A batallas de amor, campo de plumas.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Con pan, hasta las sopas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Mente sana, cuerpo sano.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Las palabras se las lleva el viento.
Freídle un huevo, que dos merece.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.