Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Estar armado hasta los dientes
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
De lo que se come se cría.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
El hambre es una fea bestia
De tal árbol tal astilla.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Comer en bodegón y joder en putería.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Vive tu vida y no la de los demás.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Pecado callado, medio perdonado.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
El sueño es hermano de la muerte.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
Por el árbol se conoce el fruto.
Te casaste, la cagaste.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Cada villa, su maravilla.
Cada ollero alaba su puchero.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Inflama más la comida que las musas
Palabra de boca, piedra de honda.
Mal de muchos, consuelo de tontos.