Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Cual andamos, tal medramos.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Mala olla y buen testamento.
Pobre pero honrado.
Alla va el niño, donde le tratan con cariño.
Marido, comprad vino; que no lino.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Feria de loco es el mundo todo.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
La vida es un deber a cumplir
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Amor viejo, pena pero no muere.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
De ninguno seas muy compañero.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Suegra, ni de caramelo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
¡La carne da carne y el vino da sangre!