No dejar títere con cabeza.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
No hay miel sin hiel.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Al ausente, por muerto le da la gente.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
No hay rosa sin espinas.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
No es ni chicha ni limonada.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Hasta los animales se fastidian.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.