De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Por puerta abierta ladrones entran.
No todo es miel sobre hojuelas.
Amor no quita conocimiento.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Alma sin amor, flor sin olor.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Quien hace malas, barrunta largas.
Carta echada, no puede ser retirada.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
El inferior paga las culpas del superior.
Saber poco obliga a mucho.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
La excepción confirma la regla.
No busques donde no hay.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A los tontos no les dura el dinero.
Casa de muchos, casa de sucios.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Ese no pega ni un timbre.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El interés mata la amistad
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.