Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Quien guarda valores, padece temores.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Lo que mal empieza, mal acaba.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Llámala puta, pero no la llames fea.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
Peores nalgas tiene mi suegra.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
A espalda vuelta, no hay respuesta.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Para atrás ni para coger impulso.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Al asno no pidas lana.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Paciencia y barajar.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Donde no hay mata, no hay patata.
Valgan las llenas, por las vacías.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Menos idea que Geral pasando música.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.