Quien acomete vence.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
El tiempo lo arregla todo
Beber, hasta la hez.
La labranza no tiene acabanza.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
No con quien naces, sino con quien paces.
Tiempo malgastado nunca recobrado.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Parejo como las calles de León.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Habló de putas "La Tacones".
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Al son que me tocan bailo.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Hacer una montaña de un grano de arena.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Si golpeas tu mano contra una piedra, no esperes más que dolor.
El nosotros anula el yo.
Bien vestido, bien recibido.
Para bien hablar, antes bien pensar.
Al freír de los huevos lo veréis.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Hay que leerle la cartilla.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Eso no te lo despinta nadie.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.