El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Más duro que rulo de estatua.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
El que espera desespera.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Una retirada a tiempo es una victoria.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Olla remecida u olla bien cocida.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Al loco y al aire, darles calle.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Caminar sobre seguro.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Aceptar un don, requiere discreción.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Estas son de mi rodada.
Decir, me pesó; callar, no.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Dama tocada, dama jugada.
Esto es como para mear y no echar gota.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Quien escucha, su mal oye.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6