Rascar y comer comienzo ha menester.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Cada día trae su propio afán.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Es más puntual que un ingles.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Hacer la plancha.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A la vejez, dinero y mujer.
Quien no tiene, perder no puede.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
No hagas mal y no habrás miedo.
De buena casa, buena brasa.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
A buenos ocios, malos negocios.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
La contradicción es la sal del pensamiento
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Más perdido que Adán el día de la madre.
A cabo de rato, Andújar.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Más mamado que chupo de guardería.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Mas vale ser afilador que labrador.
No se pierde lo que se dilata.