Donde no hay, por demás es el buscar.
Pobre atestado saca mendrugo.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
La Cruz, la viña reluz.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
A dos palabras tres porradas.
Bendita la casa que a viejos sabe.
La intención hace la acción
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Incluso si estás acorralado por un tigre, si mantienes la calma puedes sobrevivir.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Bien está el pájaro en su nido.
Confesión obligada, no vale nada.
Nada puede dar quien nada tiene.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
La vida es un soplo.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
O errar o quitar el banco.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Boca con duelo, no dice bueno.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
A carne mala, buena salsa.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Al más charrán paga le dan.
El que calla, otorga.
Mucho gana quien no Juega.
A mala lluvia, buen paraguas.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Dame rojura y te daré hermosura.
Abrazo de ciego, golpe seguro.