Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Quien casa una hija, gana un hijo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Marido rico y necio no tiene precio.
Llave puesta, puerta abierta.
Donde hay duda hay libertad.
Más vale pan duro que ninguno.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Vive tu vida y no la de los demás.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Más claro, agua.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Del agenciosos se hace el caudaloso.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
No se pierde lo que se dilata.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Buscar los tres pies al gato.
Las sueños, sueños son.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Ambicioso subido, pronto caído.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Necesitado te veas.
Malos humores salen con buenos sudores.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Con buena polla bien se jode.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
No hay secreto si tres lo saben.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Dios nos coja confesados.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Si una puerta se cierra, otra se abre.