El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Compuesta, no hay mujer fea.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Chica centella gran fuego engendra.
Le dijo la sartén al cazo.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Del que jura, teme la impostura.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
En enero, el besugo es caballero.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Mañana te lo dirá la vida.
Dama tocada, dama jugada.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Muerte no venga que achaques no tenga.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Firma papel y te encadenarás a él.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
A buen santo te encomiendas.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Ese baila al son que le toquen.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
La abadesa más segura, la de edad madura.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Pobreza y amor son difíciles de disimular
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Bien haya quien a los suyos se parece.
En casa del herrero, martillo de palo.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La zorra vieja vuélvese bermeja.